Imagina la escena: tienes a uno de los directores más premiados del siglo y al actor que, literalmente, salvó las salas de cine hace un par de años. La mezcla parecía un éxito seguro, de esos que arrasan en taquilla y en los festivales al mismo tiempo. Pero no. El resultado ha sido un tropiezo monumental que ha dejado a la industria haciendo cuentas y a los ejecutivos sudando frío. Y es que el gran público no perdona, ni siquiera a los nombres más intocables de Hollywood.
La situación es verdaderamente complicada. El último proyecto de Alejandro González Iñárritu, 'Digger', apenas ha podido rascar 14,4 millones de dólares en sus primeras dos semanas en los cines de Norteamérica, cifras muy alejadas de lo que se exige a una superproducción de este calibre. Lo cierto es que los analistas del sector, que llevan meses siguiendo el proyecto, calculaban que la cinta necesitaba alcanzar números muchísimo más altos en su debut solo para justificar semejante despliegue de inversión.
Ante este panorama tan gris, el director de 'El renacido' ha decidido no esconderse. En una entrevista concedida a Infobae, el cineasta mexicano ha defendido la recepción dividida que ha generado su obra entre los espectadores. "Lo prefiero a una recepción tibia", aseguró Iñárritu. Para él, una historia así no está diseñada para agradar a todo el mundo. La trama nos presenta una sátira de lo más absurda, donde Tom Cruise se pone en la piel de un magnate petrolero responsable de un desastre ecológico sin precedentes. Tiene que generar ruido, aunque sea a costa de polarizar a la crítica. Eso, al menos, sí lo ha conseguido.
Las valoraciones profesionales respaldan la narrativa de que es una película que amas o detestas. La línea tan fina por la que caminan las comedias oscuras ha terminado por descolocar a la audiencia general, que esperaba otro tipo de espectáculo de acción palomitera.
El problema es evidente: la película costó demasiada pasta. Hablamos de un presupuesto de producción que se mueve entre los 160 y los 180 millones de dólares (unos 165 millones de euros al cambio actual), a los que, según los cálculos habituales de la industria, hay que sumar alrededor de 100 millones de dólares adicionales destinados a la campaña de promoción. Con una recaudación global que a duras penas ha superado los 37 millones de dólares en sus primeros catorce días, el margen para la recuperación en las salas tradicionales es prácticamente inexistente. Eso sí, los productores todavía confían en rascar algo de dinero en el mercado doméstico, aunque no será suficiente para tapar el agujero.
El golpe ha sido especialmente duro para el protagonista, que firma con este título su peor debut en la cartelera mundial en los últimos 19 años. Como bien recordaban nuestros compañeros en un reciente artículo de 3DJuegos sobre los récords en taquilla, la exigencia para las estrellas de acción de la vieja guardia siempre es máxima. ¿Que la propuesta era arriesgada y el tono difícil de vender? Pues claro, pero tratándose de Tom Cruise, las expectativas siempre apuntan muchísimo más alto.
El impacto no se queda en una simple anécdota pasajera. Los expertos financieros han sido muy tajantes al analizar los números, calificando el rendimiento comercial como un auténtico desastre para las cuentas del estudio. De hecho, las proyecciones más severas de los analistas advierten de que Warner Bros podría enfrentarse a unas pérdidas netas de unos 245 millones de dólares cuando termine el accidentado recorrido de la cinta.
Para entender la magnitud real de este embrollo corporativo, hay que fijarse en el calendario. El batacazo comercial coincide milimétricamente con la gran fusión empresarial del año: la adquisición definitiva de Warner Bros. Discovery por parte del conglomerado Paramount Skydance, un movimiento que se formalizó el pasado 6 de octubre. Inaugurar esta nueva e ilusionante etapa asumiendo unas pérdidas de esta envergadura no es, desde luego, la carta de presentación que querían sus directivos.
Foto | Warner Bros. Pictures
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